
Foto: (cc) Piratex
Eran las 7 de la mañana y al despedirme le dije que la amaba sin siquiera pestañear. A las 8, con un abrazo, les aseguré que me encargaría personalmente de su caso. Nunca creí que mentir y engañar podrían transformarse en una profesión, sin embargo aquí estoy, haciendo lo que me resulta más fácil y con un cheque a fin de mes que corrobora un trabajo bien hecho. Eran las 9 y me acomodé en mi sillón, levanté mi mano y dije en voz alta «A favor», con esto ya teníamos una nueva ley de la república.


© JGL
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Chuta, de esos si que hay varios. ¿Tu crees que se levantan tan temprano? jajajja
al menos 2 veces por semana… jaja
power to the people!